Esteve habla de la docencia como un arte más que como una técnica o como una ciencia.
Acerca de mi propia experiencia docente, puedo decirles que yo también sentí ansiedad en el primer día de clases, pues no había preparado material para dar una clase, y esto no por dejadez o flojera, sino porque originalmente yo iba a trabajar en recursos humanos en la DGB. Y el primer día que me presenté a trabajar me mandaron al Colegio Preparatorio porque necesitaban un maestro de literatura. Con todo, y a pesar de la angustia que me provocó mi inesperada irrupción en la docencia, logré manejarme bien frente a los alumnos ese primer día.
Creo que uno de los puntos que más me emocionó de la lectura de Esteve fue el de la calidad humana de la educación. Creo que esto no solamente aplica a materias como las que yo imparto, que son precisamente del área de humanidades y ciencias sociales. Pero lo que quiero enfatizar es que esta lectura me afirmó en la idea de que el taller de lectura y redacción no debe ser enseñado como un conjunto de operaciones mecánicas de lectura y escritura, sino que debo provocar en los alumnos un compromiso con estas dos actividades, ya que son hasta cierto punto dos de los rasgos que se encuentran en la base de nuestro conocimiento y nos definen como seres humanos.
Bibliografía:
Esteve, J. M. (2003). La aventura de ser maestro. Ponencia presentada en las XXXI Jornadas de Centros Educativos
Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003. 6 pp.
sábado, 8 de mayo de 2010
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